sábado, 18 de octubre de 2014

Crónicas niponas 33: Tokyo. Asakusa.

6 de agosto de 2013. Día 15. Parte III. Tokyo (東京都). Asakusa (浅草).

CAPÍTULO TRIGESIMOTERCERO:
DESPEDIDA EN ASAKUSA


Cuando nos empezaron a acribillar los agresivos mosquitos tokyotas, supimos que había llegado la hora de marcharnos de Odaiba. Como los restaurantes cerraban pronto, queríamos llegar lo antes posible a Asakusa, para cenar por allí.

Fuimos rápidamente a buscar refugio al monorraíl, tarareando la canción mientras cruzábamos el inmenso Rainbow Bridge. Desde la ventanilla se veían a los oficinistas tras las ventanas de los rascacielos echando horas en el trabajo.

Hicimos el transbordo en Shimbasi, siguiendo a una chica que bailaba con movimientos robóticos mientras andaba. Todo normal. Llegamos a Asakusa y buscamos un restaurante para nuestra última cena nipona. Como no podía ser de otra manera, tomamos sushi, nigiri en cantidades y brochetas de gambas. Lo acompañamos con sake tibio.

Recordando los momentos vividos durante todos aquellos días en Japón, nos fuimos paseando hasta el gran templo de Asakusa, con su característico farol rojo. Fue allí donde empezamos nuestro periplo y fue allí donde lo terminamos. Fue allí donde Ruth lloró por tener que dejar Japón, donde decidimos volver alguna primavera, donde nos abrazamos y donde nos despedimos del país, enamorados para siempre de esta tierra, de su gente y de su cultura.


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